miércoles, 26 de mayo de 2010

Cuento breve (Revista Ñ, 22 de mayo de 2010)




Cuento breve


Fernando De Leonardis
Vicente López, 1972
Escritor, editor.

Egresado de sociología (UBA), editor de libros, periodista, gestor cultural y músico. Escritos suyos de ficción y de no-ficción fueron publicados en diferentes revistas de papel y digitales de Latinoamérica y Argentina. Se publica aquí uno de los textos de "entre la tristeza y la nada y otros incidentes e intervenciones textuales de ultraizquierda", libro que publicará en junio la editorial CILC.




entre la tristeza y la nada

mi amigo gustavo vio a palo salir al escenario en silla de ruedas a las cinco y media de la mañana. estaba tan borracho como casi todo el mundo en medio de medio mundo varieté. fue uno de los mejores recitales, o al menos eso recuerdo que me dijo. salió ya de día y fue dando tumbos hasta llegar a la parada de ómnibus. sólo recuerda que de alguna manera terminó despertando en su cama a las cuatro de la tarde. yo no me acuerdo si fui a ver a los encargados o a el corte al centro cultural recoleta. era una tarde de sábado a la misma hora en que gustavo se despertaba. apático, me debaía entre recorrer alguna muestra pictórica del centro cultural, salir y irarme en el césped de una plaza, pensar en el cementerio dentro del cementerio o irme a mi casa de inmediato. en ese instante de duda, se acercó una chica. me obsequió una revista. había una fotograía en la contratapa. de un niño rubio de dos años de edad, desnudo, con el culo al frente. y una leyenda, a modo de epígrafe. decía: si las manzanas están podridas, las semillas no lo están. poco después recordaba esa frase cuando vi un afiche de la federación juvenil comunista con una máxima de josé ingenieros: juventud sin rebeldía, servidumbre precoz. años después recordé la frase de ingenieros cuando en sin aliento jean seberg le lee a belmondo un fragmento de las palmeras salvajes de william faulkner: entre la tristeza y la nada elijo la tristeza. y esta frase de faulkner me hace acordar de aquella otra que milan kundera dejó escrita en la novela la broma o en la idenidad o en alguna otra: que la tristeza no sea atada a tu nombre.