domingo, 30 de marzo de 2008

Vamos a rockearla!, ya a la venta




Vamos a rockearla!
Catálogo de la desesperanza

21 capítulos
21 ilustraciones
15 cm. x 15 cm.
64 pags.
Valor: 10 pesos.


Aquí, la reseña que gentilmente ha escrito el multifacético Gonzoide:

No recuerdo cuándo fue la primera vez que escuché la palabra “rock”. Tampoco recuerdo cuándo fue la primera vez que escuché otras palabras, pero no viene al caso.
Debió haber sido en mi niñez (a fines de los 80 y principios de los 90) pero ya no tenía el mismo significado que tuvo para la sociedad en los cincuenta, sesenta o setenta. Debo haberles preguntado a papá y mamá qué significaba esa palabra y me deben haber respondido que se trataba de música bailable, gritona, rebelde (como James Dean) y que algunos de sus exponentes eran, por ejemplo, los queridos Beatles o el entrañable Elvis Presley.
Fue con el tiempo, con el escuchar y leer al respecto que entendí que el rock significó musicalmente algo así como una cruda versión del blues (música que hizo las veces de banda sonora de negros esclavos) y socialmente, revolución (por cierto, muy lejos de la rebeldía de James Dean).
Creo, entonces, que el rock fue algo así como inevitable, una respuesta a muchas cosas, una solución pacífica desde en un plano tangible y violenta en el no tangible. No se trataba de salir a matar a quien no era de agrado (como ocurría y sigue ocurriendo en las revoluciones políticas sean de izquierda o derecha) sino de simplemente acelerar un ritmo (en sus comienzos, similar al ritmo del sexo, se decía), ensuciar melodías y/o cantar lo que se siente, buscando un alma herida o no similar que preste sus oídos. Provocar, pero provocar algo y encontrarse con los provocados.
Después de eso llegó el comercio, la televisión, etc. que hicieron que hoy, casi terminando la primera década del 2000, la gente a la que le gusta que le diga lo que tienen que hacer (los que siguen las modas, bah) usen remeras que dicen “rock”, “ramones”, “rolling stones”…
Hoy en día hay muchas versiones del significado de la palabra: por un lado están los que sostienen que el rock es sólo la música que en un principio se llamó así, otros que es una actitud de reviente, otros lo toman de forma graciosa, otros no pueden ver rock en algo sin distorsión… Para mí el rock hoy es lo que fue siempre, una alternativa social diferente (con o sin distorsión ¡es más! con o sin música) que busca el cambio. Rock es decir “yo puedo hacerlo ¡vos también!”. Rock es decirle no al estancamiento, no a las banderas, no al hacer cosas sin saber por qué, no a las tradiciones… muchos “no a” y pocos “sí a” y acá entran las cosas que realmente valen la pena. Son pocas pero son mucho.
Vamos a rockearla! es eso, son análisis y propuestas (a veces medio escondidas) de dos caminos a tomar frente a la situación social: lo de siempre o el rock.